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El sistema de puntuación de Robert Parker, The Parker Points.

El sistema de puntuación de Robert Parker, The Parker Points.

 

El sistema de puntuación Parker, fue creado y popularizado en la revista, The wine advocate por Robert Parker, exabogado de Baltimore y considerado el crítico vinícola más influyente, a la vez que temido, del mundo.

Su historia comienza en su etapa de estudiante, cuando viajó a Europa para ver a su novia Patricia. En Estrasburgo el vino era más barato que la coca-cola y, debido a su escaso presupuesto, comienza a beberlo. A su regreso a EEUU, constata la escasa cultura del vino y las dificultades del consumidor a la hora de las elegir vinos.

Así, en 1975, comenzó a escribir una guía para el consumidor, libre de conflictos de intereses y de influencias comerciales. En 1978 publicó The Baltimore-Washington Wine Advocate, que en 1979 se convertiría en el actual The Wine Advocate (el abogado del vino).  Hoy en día cuenta con más de 50.000 suscriptores en 37 países y cerca de 260.000 valoraciones. Además de diversos artículos, se publican las catas de vinos procedentes de todos los rincones del mundo, resultado de sus catas a ciegas o de las catas de los integrantes de su equipo de colaboradores, asignados a diferentes países.

El poder de sus opiniones reside en su influencia y por tanto en que constituyen una poderosa herramienta de marketing para los elaboradores y distribuidores del mundo. Tanto es así, que puede provocar un ascenso de las ventas que lleve a una inmediata rotura de stocks, que algunas bodegas se planteen triplicar su capacidad de producción o que otras caigan en desgracia.  Es por ello que una mala interpretación o cualquier matiz negativo (o positivo) sobre un vino, una bodega, una región o incluso un país, puede tener serias consecuencias sobre las ventas o su prestigio, independientemente de que se analice con profundidad la veracidad de los hechos o los datos en sí.

 

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Tal es la importancia de estos aspectos que incluso en un país como Francia, de fama mundial – y chovinista por naturaleza-, se habla de vinos “parkerizados”, en el contexto de que muchos productores elaboraban vinos potentes –a medida del gusto de Parker-, para lograr pasar de los 90 puntos en la escala de 100. Su equipo cuenta con un elenco de catadores profesionales repartidos por el mundo.

 

El sistema Parker sigue esta escala de los 100 puntos.

96-100Excepcional. Un vino extraordinario, de carácter profundo y complejo, que posee todos los atributos esperados en un vino clásico de su variedad.

90 – 95: Excelente. Este es un vino sobresaliente de complejidad y carácter excepcional. Son vinos fantásticos para beber en el corto plazo.

80 – 89: De bueno a muy bueno. Este vino está por encima del promedio, que posee muy buenos atributos de fineza y sabor.

70 – 79Bueno. Es un vino promedio, con poca distinción, excepto por su buena elaboración.

60 – 69Inferior a la media.

50 – 59Inaceptable.

 

Los puntos Parker se dividen así:

  • Cada vino tiene una base de 50 puntos. El color general y la apariencia del vino puede sumar hasta 5 puntos. (normalmente se le suelen dar 4 ó 5 puntos porque todos suelen estar bien hechos gracias a la tecnología actual y la labor de los enólogos).
  • Aroma y el bouquet se evalúa sobre 15 puntos, dependiendo del nivel de intensidad y la dimensión de éstos, así como la limpieza del vino.
  • El paso por boca y posgusto  reciben hasta 20 puntos.
  • Finalmente, la calidad global y el potencial de evolución futura asigna hasta 10 puntos.

Nota: Los vinos a los que Parker califica entre paréntesis son porque los ha probado directamente del barril y no desde la botella.

Siguen este sistema: The wine advocate, La Guía Peñin, Burghound, CellarTracker, Gilbert&Gaillard, Wine Enthusiast Magazine, Wine & Spirits Magazine y, entre muchos otros, los escritores especializados Bob Cambell, James Suckling o Stephen Tanzer.

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Para último, debemos recordar que en cualquier valoración siempre habrá criterios subjetivos  que reflejan los gustos e interpretaciones personales del catador. No se trata de un evaluación científica, sino cualitativa y organoléptica. Esta información puede influir en la percepción del consumidor sobre el producto, por lo que debemos recordar que nada es mejor que nuestro propio espíritu crítico, formarnos, educar nuestros sentidos, pero siempre manteniéndonos fieles a nuestros gustos, a las sensaciones, y al placer que nos transmita cada vino.

 

 

Abraham Muinelo

IWS Consultores

B&Q Consulting

About The Author

Juan Posada

Licenciado en Enología por la Universitat Rovira i Virgili

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